Al principio no estaba muy convencida de venir porque lo que habia leido en los blogs de viajeros es que la gente venia aqui a emborracharse y tirarse al rio y la verdad, no me apetecia nada ese espectaculo. Pero pregunte en Luang Prabang a mi querida Thu y me dijo que no, que eso ya lo habian prohibido, asi que me anime a venir y me alegro un monton de haberlo hecho.
Me levante por la ma;ana temprano y me acerque a uno de los templos donde a las 7 de la ma;ana llega la gente, mayormente mujeres, con comida para los monjes, es una tradicion que suelen hacer a diario ya que es de lo que se alimentan los monjes. Asi que llegue y las ayude a poner la comida en los boles, me alegre mucho de que me dejaran participar, la verdad es que es una gente super amable y abierta.
Aparte de monjes tambien habia monjas y como podeis comprobar una de ellas, que es todavia novicia bien jovencita.
Luego cruze por uno de los puentes al otro lado del rio y me fui a visitar algunas de las muchas cuevas que hay por esta zona.
La subida a la cueva es totalmente empinada y natural, nada de que hayan hecho escaleras, como podeis ver, con palos de bambu a los lados porque de vez en cuando hay que agarrarse y tambien parar.
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